El móvil perdido
Ayer por la tarde, Marta salió de casa para ir a una cafetería con su amiga Laura. Querían estudiar juntas para un examen importante.
Cuando Marta llegó, dejó su bolso en la silla y pidió un café. Después de una hora de estudio, decidió ir al baño.
Cuando volvió, algo no estaba bien.
—Laura, ¿dónde está mi móvil? —preguntó Marta, un poco nerviosa.
—No lo sé… Estaba en la mesa hace un momento —respondió Laura.
Marta empezó a buscar en su bolso, en el suelo, debajo de la mesa… pero no encontró nada.
—¡No puede ser! —dijo—. Tengo todos mis contactos y fotos ahí.
Las dos amigas preguntaron al camarero, pero nadie vio nada.
Después de unos minutos, Marta recordó algo:
—Creo que lo dejé en el baño…
Corrió rápidamente y, efectivamente, su móvil estaba allí, al lado del lavabo.
—¡Qué alivio! —dijo Marta—. Pensé que lo había perdido para siempre.
Volvió a la mesa y las dos amigas se rieron.
—Bueno, ahora sí podemos estudiar —dijo Laura.
Pero Marta sonrió:
—Sí… pero primero voy a guardar bien mi móvil.